Paso un angel y no me hablo
me di cuenta que el pecado me cubria
y lo que fue poesia se murio.
Las palabras quedaron mudas
el teclado, el lapiz, mi alma callo;
mas en esta hora fallida
al verso, a la cancion me aferro yo.
Ahora mientras me abrazo a las grafias
entre el mar de mis ingenuos delirios,
suplico la flama de la poesia
para cerrar lagrimales con nudos.
Y verter por melancolia o misericordia
un ultimo verso al triste viento
que de mis platicas cansado estaba.
Gritando, suplicando, gimiendo
¡Oh! Poesia sin ti no soy nada.
miércoles, 21 de julio de 2010
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